Problemas de pareja: se caracterizan por una serie de conflictos latentes o manifiestos, problemas de comunicación y de convivencia que suelen provocar insatisfacción o malestar en ambos miembros, pudiendo estos sentimientos generalizarse a otras áreas de la vida.
Problemas consecuentes a situaciones de divorcio y separaciones: en ocasiones, y teniendo en cuenta la intensidad emocional de la situación, alguno de los miembros puede sentirse desbordado y con manifestaciones claras de soledad, desesperanza o sensación de vacío. Aquí se incluye también el apoyo para afrontar procesos de custodia compartida, como informar a los hijos, pautas educativas ante la nueva situación,…
Trastornos de la sexualidad: describen la manifestación de dificultades o malestar a la hora de mantener relaciones sexuales, bien por un problema personal o de la pareja. Aquí se incluye la eyaculación precoz, vaginismo (dolor ante la penetración), déficit o exceso de deseo sexual, exhibicionismo, orientación e identidad sexual, etc. |
Todas las indicaciones aaquí citadas son algo necesariamente resumido y por tanto incompleto, hecho que queremos reseñar, para que no se produzcan alarmismos innecesarios e injustificados. Ya que para considerar que existe un problema debe ser algo frecuente, intenso, duradero en el tiempo, y que afecte a la persona negativamente, de un modo significativo, en algún área de su vida. Por tanto el que uno se pueda reconocer en algún síntoma aislado, y/o en varios pero de un modo puntual, no significa necesariamente que exista un problema por ello. En cualquier caso si se desea más información de algún tema concreto, pueden consultar la sección web (de libre acceso) de divulgación, y/o solicitar una cita con algún profesional (psicólogo y/o psiquiatra)que les oriente, y valore si es o no necesario un tratamiento. |