Depresión : quienes la sufren suelen tener algunos de los siguientes síntomas: un sentimiento constante de tristeza o vacío, una disminución del interés por llevar a cabo actividades cotidianas (ocio y/o trabajo), un aumento o disminución del apetito, insomnio o somnolencia, pérdida de energía, sentimiento de culpa, disminución de la capacidad de concentración y dificultad para tomar decisiones.
Trastornos de ansiedad (fobias, angustia y obsesiones): existen diversas variantes dentro de estos trastornos, pero lo que suele caracterizar a todos ellos es un elevado malestar con manifestaciones físicas (sudoración, palpitaciones, sensación de ahogo...), al pensar o estar ante un estímulo o situación que se considera peligrosa; este estímulo o situación temida tiende a ser evitada por la persona siempre que puede. Una de las posibles consecuencias inmediatas es la disminución del rendimiento.
Trastornos de la conducta alimentaria (anorexia y bulimia): en aquellas personas que lo padecen se producen alteraciones en la alimentación (tanto por exceso como por defecto), ya que existe una distorsión de la imagen corporal y una obsesión por alcanzar una delgadez extrema.
Trastornos psicóticos (esquizofrenia): las personas que sufren este problema tienen una pérdida de contacto con la realidad de la que no son conscientes, siendo los síntomas característicos las ideas delirantes (creencias extrañas y erróneas), alucinaciones auditivas, visuales, táctiles, ... (lo más común es que oyen voces), comportamiento desorganizado y aplanamiento afectivo (pobreza a la hora de expresar emociones).
Adicciones (alcohol, drogas, juego...): las personas que sufren este problema se caracterizan por tener la necesidad de consumir una determinada sustancia (o realizar una actividad) que les genera dependencia, con el objetivo de disminuir el “mono” y los sentimientos de vacío que acompañan al mismo.
Trastorno por estrés: un episodio de estrés se describe por un estado de alerta constante ante una situación donde la persona se siente desbordada por no poseer los recursos adecuados o las habilidades necesarias para afrontarla. Suele venir acompañado de trastornos del sueño, del apetito e irritabilidad.
Trastorno por estrés postraumático: describe un episodio de estrés que aparece tras la vivencia directa o vicaria (observada, relatada,…) de un suceso traumático, que se manifiesta en síntomas tales como: recuerdos y pesadillas recurrentes e intrusivas del episodio, sensación de estar reviviendo el acontecimiento (ilusiones o flashback), malestar y respuesta corporal intensa al exponerse a estímulos que recuerdan el suceso y evitación persistente de estímulos asociados al evento traumático.
Problemas de relación interpersonal: se refiere a conflictos aparentemente irresolubles en las relaciones personales cotidianas en cualquiera de las áreas vitales (laboral, familiar, pareja...). Suelen aparecer alteraciones en la comunicación, dificultades para expresar emociones de forma adecuada y problemas para entender o convivir con los otros, que generan malestar en algún miembro de la relación u ambos. |